Soy cíclica, soy feliz.

Hace relativamente poco que descubrí que soy cíclica, algo que me ha ayudado a ser más feliz, a entender ciertos cambios en mi vida y a aceptarme, sé que suena muy místico pero ahora mismo os lo explico.


Seguro que os estaréis preguntando si hoy conforme me he levantado me he tomado un gintonic bien cargado en lugar del café con leche habitual. La verdad es que no, hoy estoy en el momento del ciclo en el que soy más creativa, y encima me importa entre cero y nada hacer públicas mis ocurrencias ( mejor publico ya esta entrada que luego esto cambia -para eso es un ciclo-, y entonces pasará a formar parte de la eterna lista de borradores.)

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¿Aún no sabes a qué ciclo me estoy refiriendo? Al, maravilloso, ciclo menstrual.

Una aclaración en este punto, yo antes era de las que pensaba que menuda mierda esto de ser mujer, todos los meses sangrando, compresas, tampax…dolores menstruales que ni ibuprofeno, ni enantyum ni nada. Y para colmo días en los que no me aguanto ni yo, si esos días que valen para el típico tópico de “está en esos días” ( desde aquí quiero declarar mi odio absoluto a ese tópico y pedir a la humanidad que deje de decirlo).

Todo esto ha ido cambiando en los últimos años, y he empezado a reconciliarme con mi cuerpo de mujer.

Un día estaba en pleno torbellino hormonal, hacía poco que había eliminado los anticonceptivos de mi vida ( uy, uy, uy medito en el cuerpo), y para colmo estaba en paro con un futuro laboral poco prometedor…así que como no, entré en un auténtico “panic attack”.

Tuve la inmensa fortuna de encontrarme a los pocos días con mi amiga Casilda, le dije que me estaba volviendo loca y ¿qué me contestó ella? “ Sííííí, estamos todas locas y eso es maravilloso”. Me quedé con cara de emoticono, y pensé que bueno ella siempre es optimista y derrocha una energía positiva arrolladora, pero esta vez…no sé, tenía que meditarlo y tanto que lo hice.

Sus palabras fueron calando poco a poco, y hoy casi 3 años después han cobrado todo el significado para mí. Porque queridas amigas, estar locas, ser cíclicas y no ser lineales es realmente maravilloso.

Ser cíclicas y no ser lineales, es maravilloso. #CicloMenstrual

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Vivimos en un modelo masculino, lineal y las mujeres seremos muchas cosas, pero ¿lineales?. No, eso no. Algo que yo antes podía llegar a vivir como una auténtica maldición hoy estoy encantada.

El ciclo menstrual de la mujer es exactamente eso: un ciclo; como tal vivimos en constante cambio. En nuestros cuerpos hay un juego hormonal que nos permite ir viviendo cada día de forma diferente.

¿Qué situaciones me han ayudado a reconciliarme conmigo y con mi cuerpo?

La más importante de todas ha sido el nacimiento de mi hijo, me he sentido poderosa, crear una vida y gracias a mi ciclo, a mis hormonas, y a mi cuerpo.

El segundo momento revelador para mí fue leer el libro de Luna Roja de Miranda Gray, os lo recomiendo a todas. A mí me abrió los ojos a una realidad que había tenido delante de mis ojos todo este tiempo y no había conseguido ver.

En este libro Miranda cuenta cómo va cambiando el ciclo, y nos hace cambiar, pasamos por fases, en las que aumenta o disminuye nuestra creatividad, nuestras emociones, síntomas en nuestro cuerpo e incluso cuando tenemos más necesidad de ciertos alimentos ( chocolateeeee). Con el libro, Miranda, nos enseña a hacer un diario menstrual, y aunque suene muy raro os animo a todas a hacerlo, porque os va a ayudar a reconocer cada fase de vuestro ciclo con muchísima más facilidad.

En el hecho de ser cíclicas está la gran riqueza, habrá días que no sea tan creativa o que esté especialmente cansada, pero seguro que luego aparecen otros días en los que reboso energía y soy muchísimo más productiva.

Entender que estoy en constante cambio me permite darme descansos cuando mi cuerpo me lo pide, sin llegar a ser crítica conmigo misma o autocastigarme por no haber conseguido llegar a toda la lista de tareas pendientes de mi agenda.

El día que necesito descansar, descanso ( todo el descanso que una madre sin abuelos cercanos se puede permitir). Y el día que tengo más energía, que soy más creativa me siento delante del ordenador y aprovecho al máximo.

Seguro que estaréis pensando, claro pero si yo estoy cansada un día tengo que levantarme pronto, ir al trabajo, estar allí un mínimo de ocho horas y trabajar. Por supuesto, no vivimos en una sociedad en la que se entienda ir a tu jefe y decirle: “perdona pero hoy mi cuerpo me pide descanso, mejor me vuelvo a casa y mañana será otro día”; todas nos podemos imaginar la respuesta que vamos a recibir.

Pero hay una cosa que sí que podemos hacer, es no ser tan exigentes con nosotras mismas, al trabajo nos tocará ir, pero quizás ese día no es el más adecuado para ir a comprar, poner lavadoras, limpiar la casa a fondo, hacer limpieza de armario, hacer al álbum hoffman del último viaje, ir al gimnasio y (para las alocadas como yo que os guste escribir), escribir las tropecientas entradas que hay en la lista de entradas ( voy a tener que hacerme mirar mi obsesión por las listas).

Os animo a todas a descubrir vuestro ciclo y a ver en él lo maravilloso de la maternidad.

Si os ha gustado ayudarme a difundirlo, y no os olvidéis de contar vuestra opinión en los comentarios.

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8 comentarios en “Soy cíclica, soy feliz.

  1. Me ha encantado, me ha hecho mucha ilusion aparecer en este escrito. Aunque son conceptos que comparto no hubiera sido capa de explicarlo tan bien. Muchas gracias por difundir esta conciencia amiga.

  2. me encanta Maribel,

    yo tb soy ciclica, gracias a dios no he tomando demasiadas decisiones drásticas esta semana con mi regla y con la pasada luna llena, soy sensible y llorona, y me gusta , ya no me importa, lo comparto y mi pareja me conoce y me entiende.

  3. ¡¡Qué bueno Maribel!!
    Lo leeré para identificarme con mayor exactitud, ¡gracias!
    Igual nuestras parejas deberían de leerlo también…jejeje

    • Gracias Noelia! Pues si a nuestras parejas también les va a venir muy bien conocer un poco más acerca del ciclo de la mujer; así entenderán mejor los cambios y seguro que habrá menos malentendidos.
      Un abrazo.

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