Ser madre en plena pandemia

Hace mucho, mucho tiempo que no escribo por aquí. Este tiempo en el que he dejado de escribir ha sido por una muy buena razón, ¡he vuelto a ser mamá! 

Este segundo embarazo me ha pedido estar más centrada en el mundo físico y he tenido que dejar más de lado el mundo virtual. La verdad es que lo necesitaba y me ha venido genial.

Me acuerdo de cómo las mamás me decían en la consulta que estar embarazada teniendo otro hijo del que cuidar se les hacía duro, y yo no he sido menos, he tenido días realmente duros, en los que estaba extremadamente cansada y cuando llegaba a casa…a jugar con los lego, preparar merienda, cena…Pero al final conseguía encontrar algún ratito para mí, y hasta sacar tiempo para irme a andar, hacer Yoga  y leer libros durante el embarazo. 

Ha sido un embarazo sin sobresaltos, todo ha ido bien y dentro de la normalidad. Nada hacía presagiar que el postparto iba a ser tan, pero tan, tan diferente, y es que mi hijo ha nacido en plena pandemia. Como dice un buen amigo mío, he tenido un hijo “pandemial”.

Primer día en casa

El día que salí del hospital, fue el 11 de Marzo, primer día que los niños de Madrid no tenían cole. Ya se empezaba a hablar en todos los sitios del covid-19, y al salir de la habitación del hospital, empecé a ver cómo todo el mundo llevaba mascarilla y se respiraba un ambiente de tensión y tristeza. La pandemia no había hecho más que empezar justo cuando yo estaba empezando mi segundo postparto. 

La verdad es que al llegar a casa no fuimos conscientes ninguno de lo que estaba por llegar. 

Ese primer día disfrutamos al máximo de estar los cuatro juntos en casa, y por supuesto que los hermanos estuviesen juntos. 

No os sorprenderá si os cuento que el día que se declaró el estado de alarma, todo mi ser entró en una alarma y la histeria se apoderó de mí. 

Tenía en mis brazos a un bebé recién nacido y el mundo estaba viviendo una situación hasta ahora desconocida para nosotros, una pandemia que obligaba a parar la vida, a encerrarnos en casa y a empezar a vivir de otra forma. 

¿Cómo hemos sobrevivido a la pandemia en cuarentena?

Las primeras semanas decidimos centrarnos en sobrevivir y la verdad es que al estar en casa y no tener que salir para nada la cosa fue fácil, quitando que a mí esa histeria no se me iba del cuerpo. Nos permitió vivir al ritmo del más pequeño de la casa. 

He podido practicar lo que tantas veces he repetido en mis clases postparto “dormir cuando el bebé duerme”. Pues esta vez he podido hacerlo sin ningún problema, he vivido durante unas semanas con horario de recién nacido.

Ventajas de ser madre en la cuarentena

Me gustaría que este post os ayudase a todas aquellas que habéis sido madres en plena pandemia y a las que lo vais a ser dentro de poco, a poder ver este momento de una forma optimista. 

Soy consciente que es una auténtica faena que tu bebé nazca en estas circunstancias, creerme que lo he vivido en primera persona. 

Muchas veces me veía repitiéndome a mí misma que vaya mierdecilla más grande estar en pleno postparto sin poder salir de casa, sin ver a nadie, con el miedo metido en el cuerpo. Pero luego lo pensaba, lo repensaba y me daba cuenta que esto es la circunstancia en el momento, pero la realidad es que la pandemia iba a pasar (esperemos que cuanto antes mejor), y mi bebé había llegado para quedarse.

Había nacido sano, tras un parto maravilloso (sí, sí digo maravilloso porque así fue y así lo viví, con ataque de risa incluido), y estábamos los cuatro en casa con tiempo para ir adaptándonos a nuestra nueva familia.

Pues eso ha sido una de las cosas que más me ha ayudado (y me sigue ayudando) a pasar estos días.

Dar más valor a lo positivo que tengo ahora mismo en mi vida, a agradecer el nacimiento de mi hijo y que la salud, tan importante en este momento, no nos ha abandonado. 

Voy a deciros una auténtica frikada, pero a las que os guste “El señor de los anillos” seguro que ya sabéis la escena a la que voy a hacer referencia. Aquella en la que Gandalf le dice a Frodo que no podemos decidir que ocurre en nuestras vidas, pero sí que podemos decidir que hacemos con aquello que ocurre.

Pues eso me he repetido una y mil veces, no puedo evitar una pandemia, pero sí que puedo manejar mis emociones, cambiarlas a positivas y sacar lo mejor de esta situación.

Nos hemos dado cuenta que al estar los cuatro en casa, sin tener prisa por ir al cole, por ir al trabajo, por quedar con unos y con otros. Los más pequeños de la casa han estado juntos 24 horas, no se han separado para nada y eso les está ayudando a crear un vínculo maravilloso. El padre no ha tenido que salir de casa, el teletrabajo le ha permitido estar presente durante todo el día. Estamos viviendo todos los grandes momentos los cuatro juntos, cuando ha aprendido a darse la vuelta, cuando empieza a reírse, cuando se descubre las manos (momentazo tierno donde los haya)…

¿Es oro todo lo que reluce?

Seguro que si alguna de vosotras está en mi situación está pensando que o soy muy happyflower, o somos una especie de tribu de los Brady en versión reducida. La verdad es que me encantaría ser más happyflower, pero no es así. 

Esta pandemia también me ha traído situaciones que no me están gustando nada vivirlas, y una de ellas, la que me resulta más difícil es la falta de contacto con la familia. 

Nadie de nuestras familias a podido conocer al más pequeño de la casa.
Hacemos videollamadas, pero no es lo mismo ni de lejos. Ni los abuelos, ni los tíos, ni primos…no ha tenido una presentación en la vida social de ningún tipo, y esto a veces se hace cuesta arriba.

Hay otras situaciones difíciles, como es el estar confinados en una casa pequeña interior con vistas a un patio, durante 24 horas; seguro que alguna de estas os suenan: juguetes por medio, falta total de intimidad, puertas de baño imposible de cerrar, imposibilidad de tumbarte 5 minutos en el sofá…Con todo esto también hay que lidiar, y aprender a vivir, aunque sea de forma momentánea. 

Llegó el momento de la desescalada

En Madrid, mientras escribo esta entrada, estamos en fase 1. Yo estoy en fase 0,5, o menos la verdad. Sigo teniendo el miedo en el cuerpo. No dejo de pensar que en casa tenemos un recién nacido, que sí que no es población de riesgo, pero aún así me da miedito. 

Me parece imposible verme sentada en una terraza, entrar en una tienda a comprar…Poco a poco voy superando esta histeria, empezando a tener ocio en espacios al aire libre, con nuestra mascarilla, y manteniendo siempre, siempre la distancia social. Voy por la calle gritando al mayor todo el rato ¡Cuidado con juntarte a la gente! ¡No te quites la mascarilla! Si veis a una madre porteando, y a grito pelado por la calle, esa soy yo! espero que se me pase, pero por ahora me sigue naciendo el grito, jajajajaja.

Desde que lo ví en Twitter no he parado de reirme, me veo taaaaaan identificada en esa mamá.

Me estoy leyendo todos los post que nos está regalando en este confinamiento Lapsicomami (os los recomiendo todos), para ver si trabajo esa angustia de salir a la calle y la famosa «nueva normalidad».

En fin, que no me quiero enrollar mucho más. Me encantará conocer vuestras experiencias en esta cuarentena, y las que hayáis sido mamás en plena pandemia saber qué os ha ayudado a vosotras a llevarlo de la mejor manera posible. 

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